jueves, noviembre 30, 2006

Profético y apocalíptico! O_O

Uh! día cool.. ahí su vuelta loca por Bellavista con Pietro... súper bar-restaurant-cafetería con mesa-cama con almohada y todo al que hay que entrar alguna vez... Tomamos la micro hacia el centro.. destino: San Diego y la mega ultra dúper cool librería de su papá.. la cuestión con diversión.. el paraíso de la National Geaographic, Pasteles dulces y salados y Paula práctica.. xD
Pasadisos secretísimos, torres de libros hasta el cielo libros para perdedores.. xD
y por último el libro extraído del día "99 poemas de amor" siiiii(L), dirán ustedes.. pero fue como una señal divina.. ahí todo gay el libro forrado en fucsia y amarillo pálido pero con un contenido enterop pulento.. los medios escritores y poemas.. como que la portada y el nombre le bajaban todo el perfil al liobro ese.. En fin.. Paseo Bulnes "1ª feria de los no se cuantos" su Orfeón loco de Fatamorgana de amor con banda de música y la señora de los aplausos.. xD..

Kilos de dulces... porotitos, tronquitos, DeLights! m,mmm...! de remolinche.. y mientras compartíamos aquella fiesta de color y placer para el paladar hicimos las preguntas al libro con la mano izquierda que es la mano cósmica.. :p

pietro hizo una pregunta, tiramos el tarot de los dulces.. xD mi destino monetario es triangular.. xD... y lo más impactante..
La respuesta del libro fleto y sabio fue la sgte.

VUELVE - Konstantinos Kavafis

"Vuelve con frecuencia y tómame,
amada sensación, vuelve y tómame–
cuando la memoria del cuerpo se despierta,
y el viejo deseo corre otra vez por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan,
y las manos sienten como si tocasen otra vez.

Vuelve con frecuencia y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan..."

La cuestión apocalíptica..!!!! O_O o sea.. en verdad.. no sé si lo irán a entender.. peor yo que sé la pregunta que hice y sé que es lo que debe volver me impacté demasiado!!!

Y eso.. mi experiencia parafernáliza y sobrenatural del día..

Saludos especiales al actor principal del día Pietro recha.. y aunque no me hayas querido decir.. ¬¬ igual lo pasé bien.. =p !!! =)

viernes, noviembre 24, 2006

Luego de lo anterior

Días raros con más cansacio que en mil años de caminar a pie...!! x_x
Feliz!!! me eximí de todooo!!! :p y me saqué un 7 con "E" de excelente en el estúpido ensayo de historia. Tengo que forrar una caja y sólo quyiero dormir!!!!
en fin, días raros, ya no sé que sentir, y menos qué pensar... en fin, sigamos con la historia. =)




En ese momento se paralizó por completo. Con esa proposición el joven estaba sellando su destino, la dejó sin escapatoria. No se sabía de nadie en la historia de Villa San Plomín que alguna vez hubiese rechazado una proposición de matrimonio, era algo muy mal visto, muy descortés, muy poco cordial, una deshonra a la familia y a la estirpe de los que se hacían llamar blancos, negros y derivados.

¿Por qué? ¿Por qué justo ahora a este pelmazo se le ocurría emitir tal proposición? Sin pensarlo demasiado, sin una meditación o conversación previa. Así, con esas pocas palabras había acabado con su felicidad para siempre. Pedazo de estúpido engreído y mal hablado. Tanto que se burlaba de sus preciados colores, se jactaba de su linaje. ¡Qué linaje ni que ocho cuartos!.

Las piernas le temblaron y estuvo a punto de desmayarse de la impresión.
Lo miró de nuevo, lo examinó de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. Nada.
Ni el más mínimo desajuste, ni una mísera imperfección. Nada desagradable, nada exótico, nada intrigante o extraño.
Recordó las palabras de las señoras del puesto de flores “un perfecto negro de alcurnia”.

Tartamudeó, y cada una de las letras que escupió le cercenaron la garganta.
- A...a.. acepto-.
Su futuro ya estaba zanjado, y ahora sólo le restaría llegar a casa con los labios acomodados en una mueca alegre, sinceramente contorsionada y darles la buena nueva.
Un compromiso siempre era motivo de felicidad en una familia, sobretodo cuando la hija era mujer y aseguraba su situación a temprana edad.

- ¡Seremos tan felices! lo prometo.- contesto aliviado Gaspar y cogió su mano.
- ¡No!- Griselda se soltó rápidamente de él- Digo.. no, joven Gaspar, aún no hay nada formal. Y le rogaría que si quiere mantener a su futura esposa en una buena y respetada posición siga los cánones establecidos por nuestra constitución con respecto al tema.
Aún no puede tocarme, así es que no vaya a volver a intentar besarme la mano si es que quiere que siga adelante con el compromiso.- dicho esto cruzó el umbral de la puerta y antes de cerrarla tras ella agregó:- discúlpeme usted, debo ir a anunciar la noticia a mis padres-. Y desapareció dentro de la casa.

Cruzó el pasillo que conectaba la sala de estar con las escaleras a paso rápido y apretando los puños. Saludó fríamente a sus padres con un fugaz movimiento de cabeza y subió a su cuarto a toda velocidad. Cerró con cuidado la puerta de su alcoba, se arrojó de boca en la cama y lloró. Lloró y lloró y continuó llorando mares durante horas como nunca antes lo había hecho.
Esta sensación tan extraña de desahogo que nunca había experimentado, el líquido de sus ojos le parecía extraño pero agradable y quiso seguir llorando hasta derramar sobre las sábanas todo el odio que tenía, todo el resentimiento la rabia y el dolor. Y cada vez fue más fuerte, y cada vez gritó con más ímpetu y su llanto pasó de pequeños sollozos a un berrinche ensordecedor.
Entre gritos y lágrimas se quitó los zapatos, porque más encima no sólo era la estúpida proposición de Gaspar, ni el querer seguir descubriendo esta nueva experiencia, sino que a esto se le había sumado un inaguantable ardor en la planta de sus pies que le hizo quitarse los zapatos.

La puerta se abrió y sus padres entraron raudos y preocupados.
- ¡Griselda! ¿qué sucede?- preguntó su madre arrodillándose junto a ella.
-¡Sabatina! ¡mira!- dijo su padre apuntando a los pies de la niña.
- ¡Pero si tiene los pies al rojo vivo!-.
La tomaron entrambos como pudieron, luchando por sostener esa revuelta de patadas y rasguños en el que se había transformado. La sacaron de la alcoba y la llevaron al baño.

martes, noviembre 14, 2006

Continuemos con el robo del arcoiris...

Es irresistible, no hay nada mejor que expresarse a través de la escritura. No puedo dejarlo, no quiero dejarlo... como otras cosas que no mencionaré aquí.. :p

y eso...




Había pasado un año desde su incidente con el arcoiris y, por la velocidad con que la gente lo había logrado borrar de la historia de la villa, parecía que hubiese sido aún hace más tiempo.
Ella seguía soñando con la envoltura de azul que la había dejado sin palabras, Lumiernes por la mañana y la semana comenzaba su segunda mitad 3/4.

-¡Griselda!- llamó su mamá desde la planta baja de la casa (¡una casa de dos pisos, que osado! habían dicho las vecinas...)- ¿Ya te frotaste los pies con cal y carbón?.

-¡Si mamá!- gritó la niña acurrucada aún entre las mantas. De desperezó y dio un gran bostezo, de esos parecidos a los de su padre. Se miró los pies y, como todas las mañanas, se preguntó el porqué de lo sonrosado de sus plantas.
Era una pregunta repetitiva, que rondaba su cabeza con frecuencia, no monótona ni fastidiosa, sólo iterativa, insistente.

- ¡Mamá!- gritó al rato la niña.- ¡ya no me queda cal!-.
- ¡Toma el blanco titanio de tu padre y apresúrate, ya se hace tarde!-.

Otra de las incógnitas sin respuesta.
Su padre utilizaba todos los días en la mañana y en la noche cantidades exorbitantes de blanco titanio a la hora de la ducha, cuando estaba sólo en el baño.

-Grisísimos.- pensó para sí misma al terminar la rutina del decolorado de pies. Se puso los zapatos y bajó las escaleras.
Sabatina Blanco ya la esperaba con el desayuno, dos claras de huevo batido en tostadas de pan negro y un vaso de leche.

Ese día no tuvo nada especial. Fue a la escuela, como todos los días; conversó con sus amigas, como todos los días; comió todas sus comidas, como todos los días y se dirigió a su casa tras un plomizo día de escuela, también como todos los días.

- ¡Griselda espera!- le llamó por detrás una vocecilla familiar.- ¿quieres que te acompañe a casa?-.

Era Gaspar Noir, su compañero de escuela, cinco grados mayor que ella.
Un negro de primera categoría, con un linaje más puro que el del alcalde de Villa San Plomín. Hacía tiempo que le hablaba, le daba flores y mentas, la invitaba al cine mudo y le cedía su puesto en la fila del almuerzo. Era todo un caballero, todo un galán de telenovela, perfecto hasta el último detalle, de familia prestigiosa y modales divinos. Un bombón de chocolate negro codiciado por todas las chicas de la escuela.

- No, no se preocupe joven Noir, me quedan un par de cosas que hacer y... ehmmm.. no quisiera retrasarlo.-
- No tengo apuro-. Contestó Gaspar con una sonrisa radiantemente cortés.
- En serio, tardaré mucho...-.
- Puedo esperarte.-

¿Por qué demonios tenía que ser tan insistente? ¿Es que acaso nunca le habían enseñado a rendirse?
Era un buen compañero pero.. ¿Tenía que ser tan fastidioso?
Si le dicen que no, es NO.... y punto. ¿Es tan difícil de entender?
Griselda ya estaba aburrida de Gaspar, de su galantería detallada, sin imperfecciones, de su coquetería debilucha, desapasionada carente de significado.

-¿Ya estás lista?- preguntó con voz paciente el muchacho sin perder la compostura.
- Si- contestó Griselda resignada- si, ya podemos irnos.

Caminaron en silencio, hablando del tiempo, de la bolsa de comercio, de lo deprimente que era ver personajes que ya se habían ido de la ciudad y se habían dejado arrastrar por los vicios de los colores.

-¿Cómo pueden hundirse en eso y caer tan bajo?- comentó de pronto Gaspar- Por muy pasteles que digan ser.... no es lo mismo, el negro y el blanco se llevan en la sangre. La verdad es que doy gracias a Dios por pertenecer a un linaje tan exclusivo que no cause escándalos de ese calibre.
-¿Que opinas Griselda?-.
- Me da igual...-.
-Por su puesto que está mal, suerte que tú también provienes de una dinastía de blancos y puros antepasados-.
- Claro..-
-Sólo equivalen en calidad de estirpe a los Blanco de San Plomín los Mont Blanc de .... increíble que se haya dado esa combinación-.
-Cierto... increíble.- Griselda iba distraída, no había prestado atención a ninguna palabra del instructivo discurso de Gaspar Noir.
-Aburrido- pensó mientras contaba los pasos que le quedaban para llegar a su casa.

-¡Por fin!- se dijo a sí misma cuando estuvieron frente a la entrada.
- Ya llegamos, muchas gracias por su agradable compañía Sr. Noir, fue un gusto haber platicado con usted.-
¡Qué pesado! Pero por mucho que le desagradara debía ser correcta, así le habían enseñado en la escuela desde pequeña.
- Un placer Griselda querida, pero.. ¿cuándo será el día en el que dejes de llamarme Joven o Sr. Y simplemente me digas Gaspar?-.
-Ja, ja, ja... que atrevido señor Noir - ¡Odioso! – pero sabe usted muy bien que si quiero llamarme una señorita eso me queda estrictamente prohibido.

Gaspar Noir quedó un rato pensativo, se frotó el mentón con la mano derecha y habló:
- A los esposos no se les prohíbe eso...-.
– ¿qué quiere decir con eso?- Griselda se sentía algo incómoda en aquella situación.
- Ya tienes 10 años, es hora de que busques tu compromiso y seguridad para el futuro.- respiró hondamente y con gran dificultad se decidió a continuar- Espero que esto no sea demasiado atrevido de mi parte, pero... a ver..
Griselda Escalada Blanco ¿quieres ser mi prometida?-.